martes, 28 de octubre de 2008

Fue la claridad que lo encegueció II

En relación a la narración, podría añadir una explicación desde un punto de vista filosófico, citando a Hume, filósofo empirista que en su teoría gnoseológica disuelve la totalidad del hombre, contrastándose con la postura de Descartes.
Rápidamente, explicaremos a qué se refiere con la teoría del conocimiento empirista y porqué dicha teoría conlleva a disolver al hombre en su totalidad.
En primer lugar, Hume explica que el hombre adquiere sus conocimientos mediante un proceso basado primero en las impresiones sensibles que son vivaces y simples (llegan al hombre a través de los sentidos). Luego, estas impresiones sensibles pasan a ser ideas simples menos vivaces. Es decir, no es lo mismo tocar una papa caliente y quemarse (impresión), que luego recordar el dolor que había causado haber tocado la papa caliente (idea simple). Aclara también que toda idea o percepción supone una impresión ya que se sólo se llegará a la idea a través de la experiencia o la costumbre.
Ahora bien, existen tres formas de unir las ideas simples para formar una idea compleja: por contigüidad, semejanza o causalidad.
Centrándonos ahora en la causalidad, Hume ejemplifica su teoría con una sencilla explicación de un juego de billar; cuando una bola golpea a la otra, vemos que la segunda se mueve y por lo tanto deducimos que se movió porque la primera la golpeó, pero en definitiva no vemos la esencia de la causalidad. Dice entonces, que sólo apreciamos el fenómeno y que lo comprendemos mediante la experiencia de haber visto dicho suceso anteriormente; conocemos porque la segunda bola se mueve cuando es golpeada.
De esta manera, Hume desarrolla el tema centrándose en el yo. Básicamente declara que el hombre es un "haz de sensaciones" o conjunto de manifestaciones que carece de identidad y por lo tanto disuelve al hombre en su totalidad. Es decir, la identidad del yo es una cualidad que le atribuimos por unión de sus ideas en la imaginación. Dan continuidad, curso ininterrumpido de nuestro pensamiento (que después le atribuimos la cualidad de identidad).
Finalmente, la teoría gnoseológica de Hume fue criticada en dos aspectos, el interno y el externo.
Más adelante los veremos.

lunes, 6 de octubre de 2008

Fue la claridad que lo encegueció


Arrastraba la delantera; la siete y la cuatro ya estaban adentro y la cinco estaba en perfecta alineación para su próximo tiro. La tenue luz rojiza dejaba entrever los contornos de algunas siluetas y los murmullos se fusionaban con una melodía blusera y un aire turbio de humo. Dio unos pasos hacia atrás alejándose del foco de luz, extrajo un cigarrillo del bolsillo de su saco y lo prendió mientras esperaba atento su turno. Tras la señal de su adversario, rodeó la mesa hasta enfrentarse a la blanca y se agachó revelando entre los claroscuros de un único foco de luz, rasgos bien definidos en un rostro pálido y terso a su vez enmarcado por un cabello lacio y oscuro. Tomó el taco con la mano izquierda, estiró el brazo derecho hacia delante. Sus ojos oscuros se movían de la blanca a la cinco y de la cinco a la blanca midiendo cuidadosamente su próximo tiro. Sentía un calor brotar de su cuello que inundaba sus mejillas con un tinte color rosado y sus manos ya transpiradas comenzaban a incomodarle. Cerró los ojos para volverlos a abrir y finalmente efectuar el tiro: la blanca golpeó a la cinco que rebotó contra la banda golpeando la doce que quedó balanceándose en el límite de ser entronerada...