La Argentina participará como invitada en el evento cultural más importante del mundo: la feria del libro de 2010 en Frankfurt y para ello Cristina Fernández propuso erróneamente como íconos representativos del país a Carlos Gardel, Eva Perón, Ernesto “Che” Guevara y Diego Maradona, añadiendo más tarde a Jorge Luis Borges y a Julio Cortázar tras una preocupación surgida dentro de los círculos del mercado editorial argentino.
¿Qué entendemos por ícono? El diario Clarín propone:
“Algo más que un ser humano como cualquiera de nosotros, la "imagen" de un mito popular, universalmente conocido y cargado con esa inmensa energía que el inconsciente colectivo ha depositado en él, con su valor polémico y abierto a discusión, con los claroscuros de todo lo humano pero más que un simple humano”.[1]
Es imposible negar que los primeros íconos propuestos son representativos del país en varias áreas de interés y de desarrollo humano, pero como dice Pedro Luis Barcia en La Nación: “dónde está escrito que los íconos sólo pueden ser populares.” [2]
Por otro lado, también debemos reconocer que todos los personajes elegidos son parte de nuestra identidad cultural. Pero entonces, ¿Qué hay de José Hernández, autor del Martín Fierro, que además de ser un clásico de la literatura argentina es a su vez la representación de la tradición y el campo e incluso formará parte del pabellón de la feria? Lo mismo podríamos decir de Ernesto Sábato, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares, entre otros.
Más aun, la feria del libro de 2010 es una cumbre cultural en donde los personajes más representativos del país deberían ser aquellos que nos representen desde esa perspectiva. Maradona no es menos en lo que se refiere a la “argentinidad”, como dice la presidenta, pero debemos reconocer que no refleja nuestra identidad intelectual sino es representativo de la “pasión argentina por el fútbol, deporte que es orgullo nacional” [3].
Asimismo, es esencial clarificar el significado siempre subjetivo de la palabra ícono en relación con la identidad cultural, ya que la sugerida puede confundirse con la palabra “ídolo”[4]. Personalmente, prefiero la siguiente: Aquella persona venerada por sus hazañas y virtudes, no necesariamente popular pero sí representativa de la identidad cultural de un sector social o un país, propuesta como un ejemplo a seguir por el resto de la sociedad.
En conclusión, los primeros cuatro íconos elegidos por el gobierno no son representativos para la Argentina en la feria mundial del libro de 2010 porque no necesariamente deben ser personajes populares, existen otras personas que merecen ser consideradas por sus aportes literarios y finalmente no representan la cultura intelectual como íconos sino que son presentados como ídolos del inconciente colectivo.
¿Qué entendemos por ícono? El diario Clarín propone:
“Algo más que un ser humano como cualquiera de nosotros, la "imagen" de un mito popular, universalmente conocido y cargado con esa inmensa energía que el inconsciente colectivo ha depositado en él, con su valor polémico y abierto a discusión, con los claroscuros de todo lo humano pero más que un simple humano”.[1]
Es imposible negar que los primeros íconos propuestos son representativos del país en varias áreas de interés y de desarrollo humano, pero como dice Pedro Luis Barcia en La Nación: “dónde está escrito que los íconos sólo pueden ser populares.” [2]
Por otro lado, también debemos reconocer que todos los personajes elegidos son parte de nuestra identidad cultural. Pero entonces, ¿Qué hay de José Hernández, autor del Martín Fierro, que además de ser un clásico de la literatura argentina es a su vez la representación de la tradición y el campo e incluso formará parte del pabellón de la feria? Lo mismo podríamos decir de Ernesto Sábato, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares, entre otros.
Más aun, la feria del libro de 2010 es una cumbre cultural en donde los personajes más representativos del país deberían ser aquellos que nos representen desde esa perspectiva. Maradona no es menos en lo que se refiere a la “argentinidad”, como dice la presidenta, pero debemos reconocer que no refleja nuestra identidad intelectual sino es representativo de la “pasión argentina por el fútbol, deporte que es orgullo nacional” [3].
Asimismo, es esencial clarificar el significado siempre subjetivo de la palabra ícono en relación con la identidad cultural, ya que la sugerida puede confundirse con la palabra “ídolo”[4]. Personalmente, prefiero la siguiente: Aquella persona venerada por sus hazañas y virtudes, no necesariamente popular pero sí representativa de la identidad cultural de un sector social o un país, propuesta como un ejemplo a seguir por el resto de la sociedad.
En conclusión, los primeros cuatro íconos elegidos por el gobierno no son representativos para la Argentina en la feria mundial del libro de 2010 porque no necesariamente deben ser personajes populares, existen otras personas que merecen ser consideradas por sus aportes literarios y finalmente no representan la cultura intelectual como íconos sino que son presentados como ídolos del inconciente colectivo.
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[1] http://www.clarin.com/diario/2008/09/08/opinion/o-01755678.htm
[2] http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1041772
[3] http://www.clarin.com/diario/2008/09/08/opinion/o-01755678.htm
[4] m. Imagen de una deidad objeto de culto; m. persona o cosa amada o admirada con exaltación (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ídolo)
[1] http://www.clarin.com/diario/2008/09/08/opinion/o-01755678.htm
[2] http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1041772
[3] http://www.clarin.com/diario/2008/09/08/opinion/o-01755678.htm
[4] m. Imagen de una deidad objeto de culto; m. persona o cosa amada o admirada con exaltación (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ídolo)


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